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6 – 12 enero - 1 Nefi 1–7 | Escuela Dominical





Lehi viajando cerca del mar Rojo, por Gary Smith.
“Iré y haré”
Su preparación como maestro de la Escuela Dominical comienza con su estudio personal de las Escrituras. Ponga atención y anote las impresiones espirituales que reciba. Ven, sígueme — Para uso individual y familiar puede complementar el estudio.

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Invitar a compartir

Es probable que muchos de los miembros de la clase estén familiarizados con 1 Nefi 1–7. Sin embargo, cada vez que leemos las Escrituras podemos aprender verdades que se aplican a nuestras circunstancias actuales. Para comenzar el análisis, quizá podría preguntarles qué aprendieron o qué recordaron a medida que estudiaban esta semana.
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Enseñar la doctrina

Las Escrituras son de gran valor.

  • Un mensaje que se destaca en el Libro de Mormón es el gran valor que tiene la palabra de Dios. Ese podría ser un buen mensaje para compartir a medida que la clase comience a estudiar el Libro de Mormón. Para comenzar, podría pedir a cada miembro de la clase que seleccione un capítulo de 1 Nefi 13–6 y que le den un vistazo buscando las maneras en que la palabra de Dios bendijo a la familia de Lehi de forma directa o indirecta (podría resultar beneficioso para los miembros de la clase si realizan esa actividad en grupos pequeños). Después invite a algunas personas a compartir lo que encuentren. ¿Qué nos enseñan estos relatos acerca de la importancia de las Escrituras?
  • Una de sus metas como maestro consiste en animar a las personas y a las familias a estudiar el Evangelio fuera de la clase. Tal vez podría invitar a los miembros de la clase a que examinen la forma en que Lehi estudió las planchas de bronce (véase 1 Nefi 5:10–19) y después podría hacerles preguntas como las siguientes: ¿Qué actitud tenía Lehi hacia las Escrituras? ¿Qué encontró en ellas que fuera de valor? Ellos también podrían explorar el mensaje del élder Elder Richard G. Scott “El poder de las Escrituras” (Liahona, noviembre de 2011, págs. 6–8) o leer un extracto de ese mensaje en “Recursos adicionales”. ¿Cómo podemos aplicar las enseñanzas del élder Scott al estudiar el Libro de Mormón este año?

  • Como clase, podrían cantar un himno sobre las Escrituras, tal como “Al leer las Escrituras” (Himnos, nro. 180). Podría invitar a los miembros de la clase a compartir la forma en que el estudio personal de las Escrituras ha bendecido su vida. También podrían compartir la manera en que las Escrituras les han inspirado a “[venir a]… Dios… y [ser] salvos” (1 Nefi 6:4).

Podemos obtener nuestro testimonio al ablandar nuestro corazón.

  • A Nefi se le conoce por su potente fe en el Señor, pero a los miembros de la clase podría ayudarles darse cuenta de que él tuvo que esforzarse por adquirir su testimonio, al igual que todos nosotros. Tal vez ellos podrían encontrar en 1 Nefi 2:16–19 lo que hizo posible que Nefi obtuviera su testimonio. También podrían repasar los versículos del 11 al 14 para observar por qué Lamán y Lemuel no obtuvieron un testimonio. Este podría ser un buen momento para invitarlos a compartir cómo obtuvieron su testimonio.
  • En ocasiones, quizá tengamos el deseo de tener una experiencia milagrosa a fin de obtener o fortalecer nuestro testimonio. Sin embargo, Lamán y Lemuel se encontraron con un ángel y, aun así, parecía que no había repercusión en su fe. ¿Qué podrían aprender los miembros de la clase de esa experiencia descrita en 1 Nefi 3:28–31 en cuanto a qué es lo que fortalece nuestro testimonio? (véase también 1 Nephi 2:16). Considere compartir la cita del presidente Harold B. Lee que se encuentra en “Recursos adicionales”. ¿Qué podemos hacer para mantener fuerte nuestro testimonio?

Dios preparará una vía para que hagamos Su voluntad.

  • La experiencia que tuvieron los hijos de Lehi en 1 Nefi 3–4 podría parecer excepcional, pero muchos de nosotros hemos tenido situaciones en las que seguimos la voluntad de Dios aunque parezca difícil. A medida que los miembros de la clase hayan leído 1 Nefi 3–4 esta semana, ¿qué verdades encontraron que les recordaran una experiencia personal? Quizá podría pedirles que compartan versículos que enseñen esas verdades e invitarlos a compartir sus experiencias. ¿Cómo nos ayudan esas verdades cuando Dios espera que hagamos algo que parezca difícil?
  • Podría dividir a la clase en tres grupos y asignar a cada grupo que estudie uno de los intentos de obtener las planchas de bronce de Labán (véanse 1 Nefi 3:9–211 Nefi 3:22–314:1–4; y 1 Nefi 4:5–38). Después podría invitar a cada grupo a compartir lo que cada uno de esos intentos nos enseña respecto a cumplir la voluntad del Señor. ¿Cómo se aplican esos ejemplos a nuestros propios empeños por hacer la voluntad de Dios?
Lehi y Saríah saludan a Nefi y a sus hermanos
Su gozo fue pleno, por Walter Rane.
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Alentar el aprendizaje en el hogar

Para alentar a los miembros de la clase a leer 1 Nephi 8–10, podría compartir con ellos la siguiente declaración del presidente Dieter F. Uchtdorf: “Con tantas fuerzas intentando atraernos, ¿cómo hacemos para mantener la visión centrada en la gloriosa felicidad que se les promete a los fieles? Considero que la respuesta se halla en un sueño que tuvo un profeta hace miles de años. Su nombre era Lehi y dicho sueño está registrado en el preciado y maravilloso Libro de Mormón” (“Tres hermanas”, Liahona, noviembre de 2017, págs. 18–19).
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Recursos adicionales

Videos del Libro de Mormón.

Busque videos que representen los relatos que se encuentran en 1 Nefi 1–7, en la recopilación de videos del Libro de Mormón en ChurchofJesusChrist.org o en la aplicación Biblioteca del Evangelio.

Las Escrituras tienen un potente poder.

El élder Richard G. Scott testificó del valor de las Escrituras:
“Las Escrituras son como partículas de luz que iluminan nuestra mente y dan lugar a la guía e inspiración de lo alto. Ellas se convierten en la llave que abre el canal de comunicación con nuestro Padre Celestial y Su Amado Hijo Jesucristo.
“Las Escrituras… se convierten en amigas incondicionales que no están limitadas por la geografía ni el calendario. Siempre están ahí cuando las necesitamos. Usarlas proporciona un fundamento de verdad que el Espíritu Santo puede despertar. Aprender, meditar, escudriñar y memorizar las Escrituras es como llenar un archivo con amigos, valores y verdades a las que podemos recurrir en cualquier momento, en cualquier parte del mundo… 
“El meditar en un pasaje de las Escrituras puede ser la llave que abra la revelación, la guía y la inspiración del Espíritu Santo. Las Escrituras pueden calmar un alma atribulada, brindándole paz, esperanza y restaurándole confianza en su propia capacidad para vencer los desafíos de la vida. Ellas tienen gran poder para sanar los desafíos emocionales, si se tiene fe en el Salvador y pueden acelerar la sanación física” (“El poder de las Escrituras”, Liahona, noviembre de 2011, pág. 6).

Nuestro testimonio debe renovarse todos los días.

El presidente Harold B. Lee enseñó: “Lo que poseen hoy de testimonio no será de ustedes mañana si no hacen algo con respecto a él” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2000, pág. 47
Cómo mejorar nuestra enseñanza
Emplee relatos y ejemplos para enseñar principios del Evangelio. Muchas de las verdades eternas que se encuentran en las Escrituras se enseñan por medio de las experiencias o los relatos que contienen. Al prepararse para enseñar, piense en las experiencias que haya tenido que pudieran agregar un segundo testimonio a los relatos de las Escrituras y los principios que estos ilustran (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 22).

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