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13 – 19 abril Mosíah 1–3 | Para uso individual y familiar


Minerva K. Teichert (1888-1976), El discurso de despedida del rey Benjamín, 1935, óleo sobre masonita, 91 x 122 cm. Museo de Arte de la Universidad Brigham Young
El rey Benjamín dio una razón por la que hay que registrar las impresiones espirituales: “porque no habría sido posible que nuestro padre Lehi hubiese recordado todas estas cosas para haberlas enseñado a sus hijos, de no haber sido por la ayuda de estas planchas” (Mosíah 1:4).

Anote sus impresiones
Cuando oye la palabra rey, tal vez piense en coronas, castillos, sirvientes y tronos. En Mosíah 1–3, leerá acerca de un tipo diferente de rey. En lugar de vivir del trabajo de su pueblo, el rey Benjamín había “trabajado con [sus] propias manos” (Mosíah 2:14). En vez de hacer que otros lo sirvieran, él servía a su pueblo “con todo el poder, mente y fuerza que el Señor [le había] concedido” (Mosíah 2:11). Este rey no pretendía que su pueblo lo adorara; más bien, les enseñó a adorar a un Rey superior, porque él entendía que es el “Señor Omnipotente que reina” (Mosíah 3:5). Al igual que todos los grandes líderes en el Reino de Dios, las palabras y el ejemplo del rey Benjamín nos señalan hacia el Rey Celestial, que es el Salvador, Jesucristo. El rey Benjamín testificó que Jesús descendió “del cielo” y fue entre “los hombres efectuando grandes milagros… Y he aquí, él viene a los suyos, para que la salvación llegue a los hijos de los hombres, mediante la fe en su nombre” (Mosíah 3:5, 9).

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Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Se requiere preparación para recibir la palabra de Dios.

Cuando el rey Benjamín proclamó que deseaba hablar a su pueblo, vinieron tantas personas “que no los contaron” (Mosíah 2:2). Ellos vinieron, en parte, movidos por la gratitud y el amor que sentían por su líder; y lo más importante, vinieron para que les enseñasen la palabra de Dios.
Al leer Mosíah 2:1–9, fíjese en lo que hicieron las personas para mostrar que ellos valoraban la palabra de Dios. ¿Qué les pidió el rey Benjamín que hicieran para prepararse para escuchar la palabra de Dios? (véase el versículo 9). ¿Cómo podría prepararse mejor para recibir la palabra de Dios durante su estudio personal y familiar, así como en las reuniones de la Iglesia?
Véanse además Mateo 13:18–23Alma 16:16–17.

Cuando sirvo a los demás, estoy sirviendo a Dios.

¿Le resulta difícil hallar tiempo para prestar servicio o desearía que su servicio le produjera mayor gozo? ¿Qué piensa que diría el rey Benjamín si usted le preguntara por qué él servía con todo el “poder, mente y fuerza”? Mosíah 2:11). Al leer Mosíah 2:10–26, encuentre las verdades que el rey Benjamín enseñó sobre el servicio y reflexione en cómo puede usarlas en su vida. Por ejemplo, ¿qué significa para usted saber que cuando sirve a otras personas, también está sirviendo a Dios? (véase Mosíah 2:17). ¡Piense en cómo podría prestar servicio a alguien esta semana!
Véase también Mateo 25:40.

Cuando sirvo a los demás, también sirvo a Dios.

Puedo vencer al hombre (o la mujer) natural y llegar a ser santo mediante la expiación de Jesucristo.

El rey Benjamín, como todos los profetas, testificó de Jesucristo para que los de su pueblo “recibiesen la remisión de sus pecados y se regocijasen con un gozo sumamente grande” (Mosíah 3:13). Enseñó, además, que mediante Su expiación, el Salvador no solo nos hace limpios, sino que nos da poder para despojarnos “del hombre natural” y hacernos “santos” (Mosíah 3:19; véase también la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Hombre natural”, scriptures.ChurchofJesusChrist.org).
El élder David A. Bednar explicó: “La expiación de Jesucristo es la que proporciona tanto el poder limpiador y redentor que nos ayuda a vencer el pecado como el poder santificador y fortalecedor que nos ayuda a ser mejores de lo que seríamos si dependiésemos solo de nuestra propia fuerza. La expiación infinita es tanto para el pecador como para el santo que cada uno de nosotros lleva en su interior” (“Limpios de manos y puros de corazón”, Liahona, noviembre de 2007, pág. 82).
A continuación, hallará algunas preguntas para meditar mientras lee el testimonio del rey Benjamín acerca del Salvador en Mosíah 3:1–20:
  • ¿Qué aprendemos en esos versículos en cuanto al Salvador y Su misión?
  • ¿De qué modo me ha ayudado Cristo a superar el pecado? ¿Cómo me ha ayudado Él a cambiar mi naturaleza y llegar a ser más santo?
  • ¿Qué aprendo en Mosíah 3:19 acerca de llegar a ser santo?

¿Por qué se refirió el rey Benjamín a Jesús como “el Padre del cielo y de la tierra”?

El presidente Joseph F. Smith explicó: “Jesucristo, a quien también conocemos como Jehová, fue el ejecutivo del Padre, Elohim, en la obra de la Creación… A Jesucristo, por ser el Creador, se le llama consecuentemente el Padre del cielo y de la tierra…, y 0;puesto que Sus creaciones son de condición eterna, se le llama muy apropiadamente el Eterno Padre del cielo y la tierra” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, 1999, 2000, pág. 383).
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Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la Noche de Hogar

Al leer las Escrituras con su familia, el Espíritu le ayudará a saber qué principios debe enfatizar y analizar a fin de cubrir las necesidades de su familia. A continuación se presentan algunas ideas:

Mosíah 1:1–7

¿De qué manera las planchas de bronce y las planchas de Nefi bendijeron al pueblo del rey Benjamín? ¿Cómo bendicen las Escrituras a nuestra familia?

Mosíah 2–3

Puede resultar divertido para su familia el recrear el contexto del discurso del rey Benjamín. Podrían hacer una pequeña torre y permitir que los miembros de la familia se turnen para leer las palabras del rey Benjamín desde la torre. El resto de la familia podría escuchar desde el interior de unas tiendas de campaña improvisadas.

Mosíah 2:9–19

¿Qué aprendemos de las enseñanzas y el ejemplo del rey Benjamín en cuanto al servicio? ¿Qué nos sentimos inspirados a hacer?

Mosíah 2:15–25

¿Sería beneficioso para su familia analizar el tema de la humildad? ¿Por qué el rey Benjamín no se jactó de todo lo que él había hecho? ¿Qué podemos aprender de sus enseñanzas acerca de nuestra relación con Dios?

Mosíah 2:36–41

¿Qué enseñó el rey Benjamín acerca de las consecuencias de cuando se conoce la verdad pero no se vive de conformidad con ella? ¿Qué enseñó él acerca de cómo alcanzar la verdadera felicidad?

Mosíah 3:19

¿Qué tenemos que hacer para llegar a ser santos? ¿En quécuál característica de este versículo nos vamos a centrar para desarrollarla como familia?
Para ver más ideas sobre la enseñanza de los niños, veáse la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.
Cómo mejorar el estudio personal
Póngase metas que pueda alcanzar. Dedicar aunque sea unos pocos minutos diariamente a estudiar las Escrituras puede bendecir su vida. Comprométase a estudiar cada día y busque una manera de recordar su compromiso.


Discurso del rey Benjamín, por Jeremy Winborg.


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