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20 – 26 abril Mosíah 4–6 | Escuela Dominical






Lea Mosíah 4–6 y anote las impresiones espirituales que tenga. Cuando las reciba, podría preguntarse, como sugirió el élder Richard G. Scott: “¿Hay algo más que deba saber?”, (“Cómo obtener guía espiritual”, Liahona, noviembre de 2009, pág. 8).

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Quizá desee comenzar el análisis en clase pidiendo a los miembros de la clase que compartan una de las enseñanzas del rey Benjamín que se encuentran en Mosíah 4–5, la cual quisieran aplicar mejor en su vida.
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Enseñar la doctrina

Por medio de Jesucristo podemos recibir y retener la remisión de nuestros pecados.

  • Algunas personas tienen la idea equivocada de que el arrepentimiento requiere poco esfuerzo y otras creen que requiere demasiado esfuerzo. Para ayudar a los miembros de la clase a comprender mejor lo que se requiere para recibir la remisión de los pecados, podría invitarlos a que escudriñen las enseñanzas del rey Benjamín que se encuentran en Mosíah 4:1–12 en busca de las condiciones bajo las cuales el Padre Celestial concede la remisión de nuestros pecados. Ellos podrían hacer una lista en la pizarra de lo que encontraron. Pídales que piensen en una analogía que les ayude a explicar lo que hayan aprendido. Por ejemplo, podrían comparar la remisión de pecados con el perdón o la cancelación de una deuda por parte de un deudor; o bien, podrían comparar la retención de la remisión de nuestros pecados con el cuidado de algo que necesita constante mantenimiento, como un jardín o una casa.
  • Considere preguntarles qué le dirían a alguien que se pregunte si el arrepentimiento vale la pena. ¿Cómo ayudarían a alguien que sienta desánimo y que piense que es imposible superar el pecado y las debilidades? A fin de prepararlos para esas conversaciones, podría pedirles que dediquen unos minutos a buscar en las palabras del rey Benjamín que se encuentran en Mosíah 4:1–12 las verdades que pudieran ayudar a alguien que esté en esas situaciones. A continuación, ellos podrían compartir esas verdades que descubrieron con alguien que esté sentado cerca de ellos.

Conforme nos arrepintamos, seremos llenos del amor de Dios.

  • ¿Cómo sabemos si hemos recibido la remisión de nuestros pecados? El rey Benjamín describió algunos resultados del verdadero arrepentimiento. Invite a los miembros de la clase a que los busquen en Mosíah 4:13–16. También podría invitarlos a reflexionar en su propia vida y a evaluar cuán bien están viviendo las enseñanzas de esos versículos. ¿Qué señales ven ellos de que están siendo convertidos? ¿De qué manera cambia nuestra relación con los demás conforme venimos a Cristo mediante el arrepentimiento? Quizá los miembros de la clase podrían compartir cómo han visto que eso suceda en su vida.
  • Los pasajes que se encuentran en Mosíah 4:11–12 y 14–16 podrían motivar un análisis sobre lo que inspira a criar a los hijos con rectitud. ¿Qué enseñan estos versículos en cuanto a cómo llegar a ser mejores padres?
  • Si siente la inspiración de hacer un análisis sobre las enseñanzas del rey Benjamín en cuanto al cuidado de los pobres y necesitados, podría invitar a los miembros de la clase a que tomen turnos para leer versículos de Mosíah 4:16–27. Después de leer cada versículo, la persona que lea podría resumir con sus propias palabras lo que el rey Benjamín enseñó. Se podría utilizar el mensaje del élder Jeffrey R. Holland, “¿No somos todos mendigos?” (Liahona, noviembre de 2014, págs. 40–42) para complementar el análisis. ¿Cómo podemos seguir el consejo del rey Benjamín de no “[correr] más aprisa de lo que [nuestras] fuerzas [nos] permiten”? (Mosíah 4:26–27). ¿Cómo se relaciona el mandamiento de “[impartir] de [nuestros] bienes al necesitado” con la remisión de nuestros pecados?

Debemos cuidar nuestros pensamientos, palabras y obras.

  • A veces parece que sería más fácil si el Señor nos diera una lista detallada de cada posible pecado. En su lugar, Él nos dice: “[Cuidad] a vosotros mismos… [y perseverad] en la fe de lo que habéis oído concerniente a la venida de nuestro Señor” (Mosíah 4:30). Para ayudar a la clase a analizar este principio, podría hacerles preguntas como estas: ¿De qué forma nos afectan a nosotros y afectan a otras personas nuestros pensamientos, palabras y obras? ¿Qué significa “[perseverar] en la fe”? ¿Qué consejo podemos compartir unos con otros que nos ayude a “cuidar” a nosotros mismos?

El Espíritu del Señor puede hacer que se produzca un potente cambio en nuestros corazones.

  • Para comenzar un análisis del incomparable cambio que el evangelio de Jesucristo trae a nuestra vida, podría invitar a los miembros de la clase a compartir algunas razones por las cuales a menudo es difícil hacer cambios perdurables en nuestra vida. Después, invítelos a leer Mosíah 5:1–5 en busca del “potente cambio” que el pueblo del rey Benjamín experimentó. ¿Qué verdades sobre el cambio en el corazón aprendemos de la experiencia que ellos tuvieron? Considere pedir a los miembros de la clase que compartan la forma en que el Espíritu Santo les ha ayudado a tener un cambio en el corazón. También podrían ver uno de los vídeos que se sugieren en “Recursos adicionales”.
    El Salvador puede cambiar nuestro corazón y nuestra vida. Manos que sanan, por Adam Abram.
  • Después de analizar las verdades que se encuentran en Mosíah 5:1–7, algunos miembros de la clase podrían preguntarse por qué el cambio en su corazón no parece ser tan drástico o inmediato como el que experimentó el pueblo del rey Benjamín. La declaración del élder D. Todd Christofferson que se encuentra en “Recursos adicionales” trata esa pregunta. ¿Qué podemos aprender del élder Christofferson en cuanto a la conversión?

Dios me invita a hacer convenios con Él.

  • El pasaje que se encuentra en Mosíah 5:5–15 podría ayudar a los miembros de la clase a comprender las bendiciones que reciben cuando hacen convenios con Dios y los guardan. Podría invitarlos a que repasen esos versículos con los convenios bautismales y la ordenanza de la Santa Cena en mente, y que compartan lo que aprendan (véase también D. y C. 20:77, 79).
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Alentar el aprendizaje en el hogar

Muchos miembros de la clase podrían estar experimentando o haber experimentado recientemente alguna dificultad o prueba personal. Dígales que en Mosíah 7–10 leerán en cuanto a un grupo de personas que aprendió a confiar en el Señor en momentos de prueba.
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Recursos adicionales

Videos en churchofjesuschrist.org sobre un “potente cambio” (Mosíah 5:2).

  • “El pan de cada día: Cambio”


  • “Un cambio de corazón”

  • “Un potente cambio: Conversión”

El cambio a menudo es un proceso.

El élder D. Todd Christofferson habló sobre el potente cambio en el corazón que se describe en las Escrituras:
“Se preguntarán: ‘¿Por qué no se produce ese gran cambio más rápido en mí?’. Deben recordar que los extraordinarios ejemplos del pueblo del rey Benjamín, de Alma y de otras personas en las Escrituras son solo eso: extraordinarios, y no comunes. Para la mayoría de nosotros los cambios son graduales y llevan tiempo. Volver a nacer, a diferencia del nacimiento físico, es más un proceso que un acontecimiento, y el dedicarnos a ese proceso es el propósito central de la vida terrenal.
“A su vez, no nos justifiquemos en un esfuerzo casual; no nos conformemos con solo tener una pequeña disposición a hacer lo malo. Participemos dignamente de la Santa Cena cada semana y recurramos al Espíritu Santo para eliminar los últimos vestigios de impureza en nosotros. Testifico que a medida que sigan en el sendero del renacimiento espiritual, la gracia expiatoria de Jesucristo borrará sus pecados y la mancha de esos pecados, las tentaciones perderán su atractivo y, por medio de Cristo, llegarán a ser santos, tal y como Él y nuestro Padre son santos” (“Nacer de nuevo”, Liahona, mayo de 2008, pág. 78).
Cómo mejorar nuestra enseñanza
Busque buenos ejemplos en las Escrituras. Al leer el discurso del rey Benjamín a su pueblo, busque en ese ejemplo lecciones que le ayuden a llegar a ser un mejor maestro. Por ejemplo, ¿qué hizo el rey Benjamín para saber si su pueblo comprendía lo que él estaba enseñando?


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