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4 – 10 mayo - Mosíah 11–17 | Para uso individual y familiar




“Una luz… que nunca se puede extinguir”
Las palabras de Abinadí causaron un potente cambio en al menos un miembro de la corte del rey Noé (véase Mosíah 17:2–4). Lea Mosíah 11–17 con una oración en su corazón para que pueda recibir impresiones espirituales de cómo poder cambiar.

Anote sus impresiones
Una simple chispa puede iniciar grandes incendios. Abinadí era tan solo un hombre testificando contra un poderoso rey y su corte. Sus palabras fueron rechazadas por la mayoría, y él fue sentenciado a muerte. No obstante, su testimonio de Jesucristo, quien es la “luz… que nunca se puede extinguir” (Mosíah 16:9), encendió algo dentro del joven sacerdote, Alma; y esa chispa de conversión creció lentamente, conforme Alma condujo a muchas otras personas al arrepentimiento y la fe en Jesucristo. Las llamas que asesinaron a Abinadí, se extinguieron finalmente, pero el fuego de la fe que crearon sus palabras tendrían un efecto duradero en los nefitas, y en aquellos que leemos sus palabras hoy en día. La mayoría de nosotros no afrontará lo que tuvo que afrontar Abinadí debido a nuestros testimonios, aunque todos tenemos momentos en el que, al seguir a Jesucristo, se prueba nuestra valentía y nuestra fe. Quizás al estudiar el testimonio de Abinadí, se aviven igualmente las llamas del testimonio y el valor en su corazón.



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Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Puedo defender la verdad, aun cuando esté solo.

Imagínese lo desalentado que debe haberse sentido Abinadí de haber predicado el arrepentimiento a un pueblo que no mostraba el menor interés por abandonar sus costumbres inicuas. Su mensaje fue rechazado una y otra vez. Sin embargo, Abinadí no desistió.
¿Cuándo se ha sentido como si estuviera solo(a) al defender la verdad? Al leer Mosíah 11–13 y 17, ¿qué aprende que le ayudará a estar preparado(a) cuando el Señor necesite que defienda Su evangelio? ¿Qué otros principios aprende del ejemplo de Abinadí?

Debo poner mi corazón para entender la palabra de Dios.

Los sacerdotes del rey Noé estaban familiarizados con la palabra de Dios; ellos podían citar pasajes de las Escrituras y afirmaban que ellos enseñaban los mandamientos. Aunque esos mandamientos “no [estaban] escritos en [sus] corazones”, y ellos “no [habían] aplicado [sus] corazones para [entenderlos]” (Mosíah 13:1112:27). Como resultado, ellos no cambiaron su forma de vivir.
Al leer Mosíah 12:19–30, medite en lo que significa aplicar el corazón para entender la palabra de Dios. ¿Le inspira esto a efectuar algunos cambios en la forma en que usted se plantea el aprendizaje del Evangelio?

El Señor sostendrá a Sus siervos en Su obra.

Por una parte, la experiencia de Abinadí da múltiples ejemplos de cómo el Señor sostiene a Sus siervos; encontrará varios ejemplos en Mosíah 13:1–9. Por otra parte, el Señor también permitió que Abinadí fuese perseguido, arrestado y martirizado por causa de su testimonio. ¿Qué encuentra en estos versículos que demuestre que Abinadí confiaba en el Señor? ¿De qué manera el ejemplo de Abinadí influye en la manera en que usted ve sus llamamientos y responsabilidades?

Jesucristo sufrió por mí.

El rey Noé y sus sacerdotes creían que la salvación venía por la ley de Moisés. Abinadí deseaba que supieran que la salvación viene mediante el Mesías, Jesucristo. En Mosíah 14–15, tome nota de las palabras y frases que describan al Salvador y lo que Él sufrió por usted. ¿Qué versículos le ayudan a sentir mayor amor y gratitud por Él?

¿Por qué es Jesucristo tanto el Padre como el Hijo?

Estos pasajes son a veces confusos, porque parece que Abinadí enseñara que el Padre Celestial y Jesucristo son la misma persona, aunque sabemos que Ellos son dos Seres separados. ¿Qué quería decir Abinadí? Él enseñó que Dios el Hijo —Jehová— sería el Redentor (véase Mosíah 15:1), que moraría en la carne y llegaría a ser en parte, hombre, y en parte, Dios (versículos 2–3). Él se sujetó completamente a la voluntad de Dios el Padre (versículos 5–9). Debido a esto, Jesucristo es tanto el Hijo de Dios como la perfecta representación terrenal de Dios el Padre (véase Juan 14:6–10).
Abinadí siguió explicando que Jesucristo es también el Padre en el sentido de que cuando aceptamos Su redención, llegamos a ser “su posteridad” (Mosíah 15:11–12). En otras palabras, nacemos de nuevo espiritualmente por medio de Él (véase Mosíah 5:7).
Véanse también Juan 5:25–278:28–2917:20–23; “El Padre y el Hijo”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, capítulo 40, págs. 379–386.
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Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la Noche de Hogar

Al leer las Escrituras con su familia, el Espíritu le ayudará a saber qué principios debe enfatizar y analizar a fin de cubrir las necesidades de su familia. A continuación se presentan algunas ideas:

Mosíah 11–1317

Abinadí y Alma son ejemplos inspiradores de cómo permanecer fiel a la verdad, aunque al hacerlo uno vaya en contra de la corriente. Puede que los integrantes de su familia estén afrontando presión social para que rebajen sus normas. ¿Qué pueden aprender de Abinadí y Alma en cuanto a cómo defender la verdad? La pintura que acompaña a esta lección podría ayudar a su familia a visualizar el contexto. Luego de estudiar estos capítulos, podrían representar situaciones de la vida real, en las que los miembros de su familia puedan practicar cómo responder a la presión que reciben para que rebajen sus normas; o podrían compartir entre ustedes algunas experiencias en la que hayan tenido que defender la verdad.

Mosíah 12:33–3713:11–24

¿Qué significa el tener los mandamientos de Dios “escritos en [nuestros] corazones”? (Mosíah 13:11). Ustedes podrían escribir algunas ideas (o hacer unos dibujos de sus ideas) en un papel grande en forma de corazón. ¿Por qué valoramos y estimamos los mandamientos? ¿Cómo podemos escribirlos en nuestros corazones?
Estudiar las Escrituras nos ayuda a escribir los mandamientos en nuestros corazones.

Mosíah 14

En este capítulo, hallarán varias palabras y frases que describen a Jesucristo. La familia podría ir tomando nota de ellas a medida que las encuentran. ¿Cómo se sienten los miembros de la familia en cuanto al Salvador al estudiar estas palabras y frases?

Mosíah 15:26–2716:1–13

Estos versículos describen lo que le sucedería a los hijos de Dios si Jesús “no hubiese venido al mundo” (Mosíah 16:6) o si ellos no lo siguieran a Él. ¿Cuáles son las cosas buenas que han ocurrido debido a que Jesús vino y expió por nosotros? Véase también el video “Por qué necesitamos un Salvador” (churchofjesuschrist.org).
Para consultar más ideas para enseñar a los niños, vea la reseña de esta semana en Ven, sígueme — Para la Primaria.
Cómo mejorar nuestra enseñanza
Emplee relatos y ejemplos para enseñar principios del Evangelio. El Salvador a menudo enseñaba principios del Evangelio utilizando relatos y parábolas. Piense en ejemplos y en relatos de su propia vida que puedan ilustrar un principio del Evangelio para su familia (véase Enseñar a la manera del Salvador, pág. 22).

Su rostro resplandecía con un brillo extraordinario, por Jeremy Winborg.
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